Descubren dos monstruosos agujeros negros ocultos cerca de nuestra galaxia
- 11 ene 2017
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Están rodeados de un disco de gas y polvo que ha impedido que sean detectados por la mayoría de telescopios
Los científicos saben desde hace décadas que la mayoría de las galaxias albergan en su centro un agujero negro supermasivo. Incluso nuestra Vía Láctea tiene el suyo. El material que cae en ellos se calienta de manera muy violenta en el último tramo de su viaje, lo que a menudo produce una fuente intensa de rayos X. Precisamente, eso es lo que ha delatado la presencia de dos monstruosos agujeros negros que habían permanecido ocultos hasta ahora en los corazones de sendas galaxias «cercanas» a la nuestra (en términos cosmológicos). Los ha descubierto un telescopio espacial de la NASA llamado NuSTAR, preparado para rastrear esas emisiones de alta energía, que ha podido atisbar estas regiones de gravedad extrema tras una oscura cortina de gas y polvo.
«Estos agujeros negros están relativamente cerca de la Vía Láctea, pero han permanecido ocultos a nosotros hasta ahora», explica Ady Annuar, investigador de la británica Universidad de Durham. El científico ha presentado estos resultados en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Grapevine, Texas. «Son como los monstruos que se esconden debajo de la cama», bromea.
Ambos agujeros negros son los motores centrales de lo que los astrónomos llaman «núcleos activos de las galaxias», una clase de objetos extremadamente brillantes que incluye cuásares y blazares. Dependiendo de cómo estos núcleos galácticos están orientados y de qué tipo de material los rodea, aparecen muy diferentes cuando son examinados con telescopios.
Los núcleos galácticos activos son tan brillantes debido a que las partículas en las regiones alrededor del agujero negro se calientan y emiten radiación en todo el espectro electromagnético completo, desde las ondas de radio de baja energía a los rayos X de alta energía. Sin embargo, se cree que los núcleos más activos están rodeados por una densa región con forma de rosquilla de gas y polvo que oscurece la zona ante ciertas líneas de visión. Los núcleos activos de galaxias que NuSTAR ha estudiado recientemente parecen estar orientadas de tal manera que los astrónomos los ven de canto. Esto significa que en lugar de ver las regiones centrales brillantes, nuestros telescopios ven principalmente los rayos X reflejados provenientes del material oscurecido.
«Del mismo modo que no podemos ver el Sol en un día nublado, no podemos ver directamente cómo estos núcleos galácticos activos son en realidad debido a todo el gas y polvo que rodea el motor central», dice Peter Boorman, de la Universidad de Southampton, también en Reino Unido.
Tomado de: abc.es/ciencia






















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