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Hubble descubre cometas que caen al interior de una estrella.

  • 24 ene 2017
  • 2 Min. de lectura

Se trata de la estrella HD 172555 en la constelación del Pavo, que tiene solo 23 millones de años, poquísimos en comparación con los 5.000 millones del Sol.

La ilustración muestra varios exocometas (cometas de fuera de nuestro sistema solar) avanzando por un enorme disco protoplanetario de gas y polvo, rumbo a la joven estrella central. Estos cometas “kamikaze” acabarán cayendo sobre ella y vaporizándose. Algunos otros caerán en un planeta y dotarán su superficie de importantes cantidades de agua. (Foto: NASA, ESA, y A. Feild y G. Bacon (STScI))

El Telescopio Espacial Hubble de la NASA ha descubierto cometas precipitándose sobre la estrella HD 172555, que tiene solo 23 millones de años, poquísimos en comparación con los 5.000 millones del Sol, y que reside a unos 95 años-luz de la Tierra.


Estos cometas no fueron vistos directamente alrededor de la estrella, pero su presencia se infirió con la detección de un gas que probablemente es el residuo vaporizado de sus núcleos de hielo. HD 172555 constituye el tercer sistema solar en el que se han detectado cometas condenados a caer en su estrella. Todos estos sistemas son jóvenes, de menos de 40 millones de años.


La presencia de estos cometas en proceso de caer a su sol proporciona pruebas circunstanciales de la “agitación gravitatoria” provocada por un planeta con una masa del orden de la de Júpiter aún no avistado. Los cometas, desviados por la gravedad de ese planeta, resultan catapultados hacia la estrella. Esto último delata la presencia del planeta aunque todavía no se le haya avistado.


Los casos como este, de enjambres de cometas precipitándose en su estrella y previsiblemente en planetas a cuyas órbitas se acerquen, proporcionan asimismo información con la que se pueden hacer deducciones más fiables sobre la actividad pasada y actual de los cometas de nuestro propio sistema solar. Estos episodios de caída de cuantiosos cometas son un mecanismo por el cual estos pueden hacer una aportación importante de agua a los mundos en los que caen. Este mecanismo pudo dotar de agua suficiente a la Tierra hace varios miles de millones de años; y también a Venus y Marte aunque en ambos no se ha conservado como en la Tierra.

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